Seguramente todos hemos oído hablar alguna vez del efecto mariposa, ese pequeño cambio que puede generar en consecuencia un cambio enorme. A pesar de ser un concepto complejo, para muchas personas es una filosofía e incluso se puede aplicar a muchos campos de la vida.


Para empezar, el “efecto mariposa” recibe este nombre a partir de la idea del meteorólogo Edward Loren, quien plantea la idea de que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes. Observó que pequeñas diferencias en los datos de partida, algo aparentemente tan simple como utilizar 3 ó 6 decimales, llevaban a grandes diferencias en las predicciones del modelo. De tal forma que cualquier pequeña perturbación, o error, en las condiciones iniciales del sistema puede tener una gran influencia sobre el resultado final. Es decir, cambios minúsculos que conducen a resultados totalmente divergentes.

Su nombre proviene de las frases: “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo” (proverbio chino) así como, “el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”. Son muchas las películas que han utilizado como argumento este fenómeno, como por ejemplo El efecto mariposa (2004) protagonizada por Ashton Kutcher, en la que tiene la habilidad de volver en el tiempo e intenta varias veces mejorar su mundo pero se da cuenta de que cada cambio tiene más consecuencias de las que creyó, dando resultados catastróficos. En la película Babel (2007) también se toca el tema del efecto mariposa. En ella, las historias de distintas personas viviendo en extremos opuestos del mundo se afectan unas a otras.

Koffi Annan, secretario general de la ONU en 2006, pronunció en su discurso al recibir el premio Nobel de la paz unas palabras haciendo referencia al fenómeno del efecto mariposa:

“El segundo argumento de esperanza reside en el así llamado efecto mariposa. Él es una derivación de la física cuántica que nos enseña: todo tiene que ver con todo y somos todos inter- retro-dependientes. Por eso cada individuo es un eslabón de la inmensa corriente de energía y de vida y cuenta mucho. El efecto mariposa representa una concreción de este principio. Fue identificado en 1960 por los que hacen previsiones meteorológicas. En ese campo como en otros funcionan sistemas caóticos, quiere decir, sistemas en los cuales domina la imprevisibilidad. Como un todo, tales sistemas también están sometidos a leyes matemáticas factibles de descripción; mas su comportamiento concreto no puede ser previsto. Pequeñas modificaciones pueden ocasionar grandes cambios. Entonces se dice: “Si una mariposa en Hong Kong bate sus alas, puede provocar una tempestad en Nueva York”. O como en un estadio de fútbol: basta que algunos comiencen a hacer la ola y, de repente, todo el estadio es contaminado y surge una inconmensurable ola. Es el efecto mariposa: un pequeño gesto puede ocasionar grandes transformaciones”.

Es posible que Koffi Annan en su discurso quiera subrayar la importancia del hecho de no conformarse. El pequeño gesto de cada uno sirve. El efecto mariposa, por lo tanto, no tendría sólo una interpretación física.
Y así es como en QAH consideramos que el concepto de aprender va más allá y es por eso que el pequeño gesto de cada uno aportando conocimientos sirve para formar y despertar inquietudes y que este gesto llegue a muchas más personas y a su vez que se interesen por formar parte del proyecto.
Es por esto que el efecto mariposa podemos aplicarlo a tantos aspectos de la vida, incluso a QAH, en el que seríamos las mariposas que baten sus alas, llevando lo que tú conoces a los demás.

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