Nadie sabe si se trata de un mito o no, pero cuenta la historia que Sawney Bean asesinó y comió a por lo menos un millar de personas a lo largo de 25 años. Cuando se trata de canibalismo es imposible no sentir una mezcla de repulsión y curiosidad.


La repulsión es lógica, por el hecho de que un ser humano sea capaz de alimentarse de otro; curiosidad porque, por más absurdo que sea el asunto, es interesante detenerse y pensar sobre los innumerables motivos que llevan a dicha práctica. Los más evidentes se relacionan con la cultura y la psicología, pero tal vez no se trata de eso, sino de maldad en estado puro.

Si has visto la producción cinematográfica “The Texas Chain Saw Massacre” ya sabrás que no sólo se trata de un filme de terror más, sino de una de las películas de terror más famosas y aterradoras de todos los tiempos. El guion básicamente cuenta la historia de un asesino que aterroriza a una ciudad y mantiene los cuerpos de sus víctimas ocultos. Como si eso no fuera suficiente, el asesino, conocido como Leatherface, practica el canibalismo.
Durante muchos años, el rumor de que la película se había basado en una historia real, atormentó a los espectadores, principalmente en la región de Texas, donde sucede la historia. Aunque muchos dicen que la historia tuvo como base el currículo del asesino serial Ed Gein, hay otros que teorizan que el guion fue hecho con base en la historia de Sawney Bean. ¿Has escuchado hablar de este hombre?


Come hombres.

Además de ser famoso por sus hábitos caníbales también fue líder de una secta entre los siglos XV y XVI en Escocia. La historia conocida sobre Sawney Bean dice que habría sido el responsable directo por la muerte de al menos mil personas a lo largo de 25 años de terror.

La fábula sobre este sanguinario come hombres fue inspiración para la creación de muchas producciones literarias y cinematográfica. El director de la película “The Hills Have Eyes” (2006), dijo que la historia de Bean fue su fuente primaria de ideas a la hora de producir el guion. El problema es que resulta complicado saber si Bean realmente existió o si no se trata de nada más que una leyenda urbana que se extendió al paso de los años y acabó haciéndose mundialmente famosa.

El historiador de origen francés, el Dr. Louise Yeoman dijo, en una entrevista para el sitio de la BBC, que el caso parece una historia sacada de una película de terror y que, incluso, puede tratarse de un invento con una finalidad semejante: la venta de los libros. Yeoman también hace énfasis en el hecho de que la historia fue vendida no sólo en Escocia, sino también en Inglaterra justamente en la época en que el país de Harry Potter pasaba por una serie de prejuicios en relación a la región que circunda al Lago Ness.

La burla.

Según los argumentos de Yeoman, a pesar de que la historia oficial tiene lugar en el siglo XVII, no fue sino hasta cien años después que se comenzó a escuchar sobre Bean y sus atrocidades. Durante el siglo XVIII, Inglaterra acostumbraba a referirse a Escocia de forma peyorativa, incluso se mofaba de su forma de hablar en los periódicos de la época. En ese tiempo los escoceses eran descritos como personas siniestras y ridículas.
El primer nombre del caníbal, Sawney, era el mismo que usaba un personaje escoses bárbaro. Por su puesto, un personaje creado por los propios ingleses. Imaginar a los escoceses con un aspecto monstruoso, alimentándose de otras personas y viviendo en las cavernas, era la norma en la cultura inglesa de aquellos tiempos.


La historia.

Yeoman cree que Sawney Bean puede ser fruto de una leyenda debido al hecho de que falta la comprobación histórica. Lo que se sabe es que Bean y su clan habitaban en una cueva cerca del mar. En este sitio, Bean criaba a sus 14 hijos y 32 nietos, todos frutos de relaciones incestuosas.

La familia Bean estaba integrada por caníbales asesinos que vivían al acecho de los viajeros que, después de ser robados, eran asesinados y convertidos en comida. Los cráneos de las victimas serían almacenados al interior de una caverna. En teoría, cuando se descubrió esto, la secta fue denunciada ante las autoridades de Glasgow, que turnaron el caso al rey James.

Del mito al turismo.

Tras enterarse de tamaña barbarie, el rey envió un equipo de 400 soldados para que dieran fin a los caníbales. Pese a ser un talentoso cazador, el rey prefirió no arriesgarse al intentar comandar a sus soldados en esta misión.

Lo cierto es que cuando la vida de James estaba en verdadero peligro, él se aseguraba de advertir a todo mundo sobre esto. “Si James dirigió una expedición con éxito para enfrentar a un grupo bien armando de caníbales sanguinarios, jamás supimos de eso”, dijo el investigador.

La historia resulta intrigante y, al tratarse de un cuento antiguo, puede conocerse en una amplia variedad de versiones. En Edimburgo incluso tienen algunas atracciones turísticas destinadas a relatar la historia de estos temibles caníbales. Una de estas se asegura que el visitante entre en un barco para que sepa cómo habría sido la expedición comandada por el rey James con el objetivo de capturar a los caníbales.

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